1. Proceso de socialización.

El proceso de socialización es aquel por el cual las personas que pertenecen a una determinada sociedad aprenden y ejercen unas normas y valores que las capacitan para desenvolverse en la convivencia y relación con los demás y que, además, las permiten desarrollar determinadas capacidades y habilidades necesarias para una correcta vida social. Sin embargo, el proceso de socialización nunca permite interiorizar la totalidad de la realidad social existente. Este proceso dura toda la vida, desde el nacimiento hasta la muerte de una persona, pero es más intensivo durante la infancia y adolescencia. Durante este período, el niño también realiza un desarrollo moral que le permite juzgar las normas de la sociedad en la que vive: algunos autores creen que este desarrollo le permite diferenciar universalmente lo que está bien o mal; otros autores piensan que el niño basa sus actos según la recompensa o castigo que recibe a cambio.


Podemos considerar el proceso de socialización desde dos puntos de vista: uno objetivo, y otro subjetivo. Desde el punto de vista objetivo, se puede describir en la influencia que la sociedad realiza sobre el individuo; desde el punto de vista subjetivo, es la reacción de la persona ante la sociedad.


La socialización está estrechamente unida al estudio de las etapas del desarrollo psicológico y cultural del niño. La psicología del desarrollo estudia los diferentes momentos por los que el niño va desarrollando todo el potencial físico, psicológico e intelectual del que dispone desde su nacimiento. En cada etapa el niño logra desarrollar nuevas cualidades y aptitudes que a su vez le permiten llegar a la etapa siguiente, hasta llegar a convertirse en una persona adulta, donde se espera que se comporte como una persona madura, es decir, comportarse como un miembro pleno de la sociedad.
Así pues, dentro de este proceso, distinguimos entre dos tipos principales de socialización: primera y secundaria.
- La socialización primaria influye principalmente hasta la adolescencia del individuo y conlleva una gran carga afectiva. Es la que ayuda al niño a desarrollar sus capacidades sociales y a construirse como persona.
- La socialización secundaria se centra en un determinado ámbito de la vida del individuo, pues la primera fase de socialización ya le ha formado como persona. Este tipo se caracteriza por la división social del trabajo y del conocimiento.


Por otra parte, centrándonos en la socialización primaria, existe un dilema sobre la influencia que ejerce la posición social de la familia en el proceso de socialización del niño. Algunos autores piensan que existen grandes diferencias en la práctica del proceso según la familia, es decir, se adquieren unas características distintas. Según ellos, se pueden distinguir dos tipos de socialización familiar: autoritaria, presente en las familias de una posición social baja, en las que predomina la obediencia y los castigos físicos; y participativa, presente en familias de clases sociales superiores, en las que existe un mayor diálogo, unos castigos morales y una mayor participación del niño.


El proceso de socialización ha sido estudiado por varios autores, como Durkheim o Weber. Por ejemplo, Durkheim plantea en este proceso que los hechos sociales son exteriores al individuo, y que el propio individuo es un resultado de la sociedad, es decir, un producto de la sociedad, pues la finalidad de ésta es crear personas a su imagen, con su perfil. Otro autor, Weber, plantea que no puede existir una sociedad sin individuos, y que el punto de partida de ella se basa en las propias acciones de éstos.


Agentes
Los agentes de socialización son elementos como organizaciones o individuos capaces de transmitir determinados elementos culturales que creen apropiados para las personas. También se puede considerar como agente de socialización, en cierto modo, cualquier persona que tenga un contacto con el individuo. Según las características de cada sociedad, la etapa de la vida del individuo y el propio lugar que ocupa el individuo en la sociedad, la influencia que se ejerce sobre él es de mayor o menor importancia y complejidad.

Como agente de socialización más importante se sitúa la familia. Esto se debe a que los contactos familiares son los primeros que tiene el individuo en su vida, y son los que llevan una mayor carga afectiva. Posteriormente, el individuo se puede ver influido por agentes como su grupo de amigos, la escuela, la religión que practica o los medios de comunicación.
Este último, que se manifiesta generalmente a través de la televisión, tiene una gran influencia en la vida de los individuos, principalmente en la infancia y adolescencia, llegando a ser incluso una gran preocupación para los psicólogos y educadores, pues es un agente capaz de cambiar radicalmente los hábitos de las personas.
Sin embargo, el resto de agentes tienen también una gran importancia, especialmente la escuela y la educación. En este factor, hay aspectos del desarrollo de los niños y jóvenes que requieren una ayuda planificada y continuada durante un largo período de tiempo. Además, cumple también a menudo otras muchas funciones relacionadas con la dinámica y el funcionamiento de la sociedad en su conjunto.
El grupo de amigos es otro de los agentes de socialización. Los niños van cambiando su participación en grupos de amigos a medida que pasan por diferentes etapas de su desarrollo. Normalmente pertenecen a varios grupos a la vez; al mismo tiempo se puede pertenecer a un grupo de amigos del barrio, de la escuela, del campamento, de un equipo deportivo.... En cada grupo el niño tiene una determinada posición y en cada uno se espera de él que piense y se comporte de determinada manera. A causa de las expectaciones de los grupos de amigos, y de la tendencia de los miembros a conformarse a esas expectaciones, la influencia sobre el niño es grande, tanto en la escuela como fuera de ésta.


Repercusiones
El proceso de socialización tiene un papel muy importante en la vida de una persona. Para comprender mejor sus repercusiones, vamos a analizar las consecuencias que tendría una posible ausencia de socialización. Un ser humano que ha vivido alejado de una sociedad es incapaz de conocer los pensamientos y la cultura de otros seres humanos, por lo que no puede actuar de la misma manera. Incluso se podría llegar al límite de que esa persona no fuese capaz de realizar ningún tipo de comunicación que nosotros podríamos considerar como normal. Así, el niño sólo actuaría bajo instintos emocionales. A continuación vamos a exponer un caso práctico de esta ausencia de socialización: los niños salvajes.

Niños salvajes
Vamos a exponer un caso práctico de lo que supone para un niño pequeño apartarle de cualquier posibilidad de socialización.

Existen ciertos casos de personas que son apartadas de cualquier tipo de sociedad durante un gran período de tiempo en la infancia, abandonados en la naturaleza y que son acogidos por una determinada especie animal que les cría, aunque han existido casos en los que el niño se ha criado solo. Se ha demostrado que estas personas desarrollan habilidades y capacidades distintas a las que desarrollaría cualquier persona normal en una sociedad. Por ejemplo, en algunos casos, el niño salvaje se ha visto capacitado de una escasa sensibilidad a los cambios de temperatura, de una visión nocturna o de un olfato muy desarrollado. Incluso adaptan hábitos del animal que los cría, como imitar sus sonidos u olfatear los alimentos.

Lógicamente, el nivel de estos actos depende totalmente del tiempo que pase el niño con los animales y del momento de su vida en que suceda. Por el contrario, estos niños pierden características esenciales del ser humano y se encuentran, por ejemplo, con una dificultad e incluso imposibilidad de hablar, con dificultades para andar erguidos. También ha habido casos en los que el niño ha desarrollado pelo en lugares poco frecuentes del ser humano. Si analizamos la raíz de estos sucesos, encontramos unos padres que no se ven habilitados para cuidar de sus hijos y optan por abandonarlos a su suerte en la naturaleza. Algunos de ellos, como hemos visto, consiguen sobrevivir. Este largo período que una persona puede sobrevivir aislada de una sociedad, sin posibilidad de socialización, hace que esa persona pierda o no llegue a adquirir ciertas características que nosotros podemos entender como básicas. Se ha demostrado, además, que cuanto más largo es este período y cuanto antes se haya producido en la vida del niño, más difícil es reintegrar a esa persona en la sociedad, pues ha perdido su edad básica para el aprendizaje, además que no tiene adquirida la educación de cualquier persona normal. En algunos casos, estos niños salvajes, que no puede reintegrarse en la sociedad, llegan a morir jóvenes.

DOCUMENTAL DE NIÑOS SALVAJES (programa Cuarto Milenio)

































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